PERFIL

Soy Ingeniera Naval y Mecánica, con postgrado en Comercio Exterior y antes de comenzar como orientadora de Kumon yo trabajaba en un astillero. Una mañana, leyendo el diario, encontré un anuncio donde solicitaban personas que les gustara las matemáticas y se invitaba a una charla informativa en un local muy cercano a mi domicilio. Sin dudarlo acudí a ver de qué se trataba.

TRABAJAR EN ALGO QUE ME APASIONA

Si bien tenía otras alternativas de trabajo, también de forma independiente, a medida que fui entendiendo la metodología me fui enamorando de ella. Además, siempre me gustó la docencia y las matemáticas son una de mis pasiones. ¿Qué más podía pedir?
Tuve varias motivaciones: la posibilidad de trabajar en algo que me apasiona, con un método maravilloso que te enseña a estudiar y las ventajas de aprenderlo; definir mis horarios; y mi decisión de ser independiente.

CONFIANZA DE LOS PADRES Y RESULTADOS EN SUS HIJOS

Con los primeros alumnos, fui tomando confianza en mí como orientadora, eso más la gran calidad del método hizo que fuera creciendo paulatinamente, gracias a la confianza de los padres y a los resultados que veían en sus hijos. El método comenzó a divulgarse de “boca en boca” y así fue como comencé a crecer. La mejor publicidad es la que puede hacer un alumno o un padre feliz.
Trato de mantener una comunicación continua con ellos. Una de mis preocupaciones es que tanto los padres como los alumnos siempre estén informados de los avances, las metas y los beneficios que lograrán.

EQUIPO DE TRABAJO FUERTE Y HOMOGÉNEO

Tengo un equipo de auxiliares que ha crecido y se ha formado conmigo. Llevamos muchos años trabajando juntos, siempre con respeto y armonía, sabiendo que nuestra prioridad es el niño. Al igual que nos solidarizamos con los alumnos, somos solidarios entre nosotros también y eso forma un grupo de trabajo fuerte, organizado y homogéneo.

LLEVAN UNA GRAN FORMACIÓN

Mis alumnos pueden entrar a la unidad en cualquier estado: contentos, llorando, malhumorados, etc., pero siempre deben salir con una sonrisa. Esa es mi mejor recompensa y mi forma de ver que estamos trabajando para ellos.
Me gusta cuando se sorprenden con lo que logran, cuando saben que pueden lograrlo, cuando se esfuerzan por alcanzar la meta, cuando lo intentan, cuando no se rinden, pues veo en cada uno cómo aplican el método y cómo los ayuda. Ver que de lo poco o mucho que traen, se llevan una gran formación.
Me da la satisfacción de ver que estoy colaborando en la formación de una persona de bien, preparada para enfrentar cualquier desafío y formada para un futuro mejor.